Latabatik

Ponele energía a tu camino!

Estas Latas pueden ser base también para alguna frase o pintura que te interese😉

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Wiphala añeja

Wiphala Añeja II

SIN MAGIA PARA VIVIR

Uno de los motivos por los cuales rechazamos el altiplano, estriba en que allá se cree en la magia, y nosotros aquí en Buenos Aires, ya no creemos en ella. Somos extraordinariamente realistas y prácticos, por cuanto creemos en la realidad.
¿Y qué es realidad para nosotros? Pues eso que se da delante de uno: las calles, las paredes, los edificios, el río, la motaña o la llanura. Todo esto no se puede modificar, porque no puedo cambiar de lugar una casa, ni alterar la orientación de una calle, ni puedo traspasar diagonalmente una manzana para llegar a mi hogar, ya que mi cuerpo es mucho más endeble que las paredes. La realidad indudablemente se impone porque es dura, inflexible y lógica. Más aún, es una especie de punto de referencia para nuestra vida, porque, cuando andamos mucho en las nubes, viene una persona práctica y nos dice: “hay que estar en la realidad”.
Y si no lo hacemos, se nos invoca la ciencia. Ella es la teoría que da una rara concreción a la realidad de tal modo que, no sólo ésta se refiere a las paredes y a las piedras, sino también a otros órdenes. Hay una ciencia económica para nuestros sueldos, otra para la política, otra para nuestras aspiraciones profesionales, otra para nuestros impulsos. Y todo es realidad, aunque “científica”. La realidad es entonces como un mar de plomo, que abarca un sin fin de sectores, y en el cual debemos desplazarnos con cuidado.
Pero un día estamos tranquilos en nuestra casa, y viene un amigo y nos trae la noticia de que en la esquina hay un plato volador. ¿Y nosotros qué decimos? Pues ver para creer. De inmediato pensamos salir corriendo, claro está doblando prudentemente las esquinas para llegar al lugar donde se depositó el extraño artefacto. Ahí lo veremos, y luego creeremos. La realidad coincide con las cosas que se ven.
Pero podría ocurrir que no saliéramos corriendo, y le dijéramos a nuestro amigo: “¿Me vas a hacer creer que se trata de un plato volador?” Y el amigo nos respondiera: “Todo el mundo lo dice”. Es curioso, ya lo dijimos, por una parte yo le hago notar al amigo que él me tiene que hacer creer, y por la otra, él se confabula con todo el mundo, o sea con los seis millones de habitantes de Buenos Aires, para que yo le crea. Y esto ya no es ver creer, sino al revés: creer para ver. A veces tengo que ver la realidad para creer en ella, otras veces tengo que creer en la realidad para verla. Por una parte quiero ver milagros para cambiar mi fe, y, por la otra, quiero cambiar mi fe para ver milagros.
Por eso, podemos creer en la realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un hechicero del norte argentino haga saltar el fuego del fogón, para hacerlo correr por la habitación. También nos fascina que en Srinagar, en la India, algún guru o maestro realice la prueba de la cuerda, consistente en hacerla erguir en el espacio y en obligar a ascender por ella a un niño, quien probablemente nunca más volverá a descender. Y también nos fascinan los malabaristas en el teatro, porque hacen aparecer o desaparecer cosas, o seccionan a un ser humano en dos partes, y luego las vuelven a pegar sin más. ¿Y qué nos fascina en todo esto? Pues que la realidad se modifica. ¿Y en qué quedó el carácter inflexible, duro, lógico y científico de la realidad?
Mientras escribo estas líneas veo por mi ventana un árbol. Este pertenece a la dura realidad. ¿Si yo me muero, el árbol quedará ahí? No cabe ninguna duda. ¿Pero no podría pasarle al árbol lo que a nosotros, cuando muere un familiar querido? ¿En este caso qué lamentamos más: la ausencia definitiva del familiar, o más bien la hermosa opinión que él tenía de nosotros? ¿Le pasará lo mismo al árbol? Yo siempre lo he visto hermoso, y mi vecino, quien es muy práctico, ya no lo verá asi. Cuando yo muera, morirá mi opinión sobre el árbol, y el árbol se pondrá muy triste y se morirá también.
¿Pero no habíamos dicho que la realidad es dura, flexible y lógica? Así lo dicen los devotos de la ciencia. Pero a mí nadie me saca la sospecha de que los árboles no obstante piensan y sienten. Porque ¿qué es la ciencia? No es más que el invento de los débiles que siempre necesitan una dura realidad ante sí, llena de fórmulas matemáticas y deberes impuestos, sólo porque tienen miedo de que un árbol los salude alguna mañana cuando van al trabajo. Un árbol que dialoga seria la puerta abierta al espanto y nosotros queremos estar tranquilos, y dialogar con nuestros prójimos y con nadie más. Evidentemente no creemos en la magia, no sólo porque tengamos una firme convicción de la dureza de la realidad, sino ante todo porque necesitamos llevarnos bien con 6 millones de prójimos encerrados en la ciudad de Buenos Aires. Y para ello es preciso poner en vereda a los árboles con su lenguaje monstruoso y creer en la dura, inflexible y lógica realidad.

Rodolfo Kusch, Obras completas(vl), Indios, porteños y dioses, Buenos Aires, Editorial Fundación Ross.

Pink Floyd, modelos actualizados!

Pink Floyd III

The division bell
The Wall
Dark side of the shoes
El lado oscuro de la luna
Dark Wall
Flowers
Animals
A Saucerful of Secrets

Quiero mis Lata de Vidrio!

Hace más de 5 años que Lata de Vidrio existe, y eso es gracias a todos ustedes, que están del otro lado de la pantalla, o del puesto en la feria.
Cada consulta, cada “me gusta”, cada expresión hace que las ganas no flaqueen!

Por eso,  recibir un regalo o autoregalo hecho a mano y con el corazón, es mucho más que un simple objeto. Es como el gorro que nos tejió la abuela, o el dibujo que nos hizo un sobrino…

La tecnología hace que las distancias se acorten y se produce la magia. Aquí, muy cerquita del Mar argentino donde vivo, pinto. Terminadas y secas las zapas, las empaco para que lleguen intactas. Voy al Correo argentino, despacho, y en unos días todas esas horas de trabajo se ven en una cara de sorpresa, en una sonrisa.

Pude agregar más opciones de pago para quienes no tienen cuenta bancaria. Les recuerdo que se hacen envíos a todo el país y fuera de él también.

Gracias, infinitamente, por confiar en mi trabajo.

 

Milagros

Lata de Vidrio

 

Quiero Lata de Vidrio

Luis Alberto Spinetta

Luis Alberto Spinetta IV

Canción para los días de la vida

Este día empieza a crecer
voy a ver si puedo correr
Con la mañana silbándome en la espalda
o mirarme en las burbujas.

Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca ríen.

Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el arbol o el ángel
o quizás muera de pena.

Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes harán que cante.

Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.

Y al fin mi duende nació
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz.

Y un hongo como nariz
cuatro pelos locos
y un violín que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.

Este día es algo de sal
me dejó vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.

Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detrás.
Me pondré las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.

Y es que al fin mi duende se abrió
tiene un corazón de mantel y batón
y un guiño al ver que todo es verdad.

Ya los gnomos cuiden
a un violín que siempre canta
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.

Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas.

 

Luis Alberto Spinetta

Soda Stereo y Gustavo Cerati, más modelos!

Siempre creando y diseñando, los modelos actualizados de Soda Stereo y Gustavo!

Soda Stereo II

1. Soda Stereo
2. Doble vida
3. Soda Joven
4. Soda B&N
5. Soda Stereo I
6. Soda Stereo II
7. Soda Stereo III

Gustavo Cerati

1- Retrato Gustavo + Frase a elección
2- Cerati
3- No me voy, me quedo aquí
4- Aquí y Ahora
5- Mirada Cerati
6- Té para tres

Frida, muñeca con historia

Nueva serie en Lata de Vidrio Muñecas con historia!

Frida con mini libro sobre su vida.

Pronto más personajes…

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